Mi síndrome postvacacional

Este lunes volví al trabajo después de casi un mes de vacaciones. Y menuda diferencia… He pasado de dar largos paseos junto a Conchi por las mañanas, de las tardes enteras viendo películas con mis hijos y de bañarme en el mar Mediterráneo… A montañas de papeleo en mi mesa de la oficina esperando a que los revise. ¡Qué agobio! Creo que por primera vez en mi vida puedo decir claramente que sufro el síndrome postvacacional.

¡Siéntete afortunado si nunca has pasado por esto! Estoy irritable, apático, no duermo bien por las noches y me está costando muchísimo adaptarme de nuevo a la rutina.¡Conchi dice que tengo un síndrome postvacacional “de manual”!

¿Lo podría haber evitado? Bueno, volver de unas vacaciones casi perfectas (‘casi’ por el robo, claro) siempre cuesta. Pero los expertos dicen que si el periodo vacacional ha superado los 10 o 12 días, ¡costará aún más volver a nuestra vida normal! Anda, que si lo llego a saber…

Ahora que me he informado sobre este asunto, he podido saber que afecta al 30% de los trabajadores, y que los psicólogos recomiendan repartir los días de los que disponemos en varios periodos a lo largo del año. De esta forma conseguimos “normalizar” las vacaciones, dejamos de idealizarlas y, a la hora de volver, las vemos más cercanas en nuestro horizonte.

Si, como yo, no has podido prevenir el síndrome y ahora mismo te encuentras en este desagradable estado… ¡Te dejo a continuación unas cuantas cosas que puedes hacer para mitigar sus efectos!

Sé positivo: intenta no ver la vuelta al trabajo como un castigo. Debemos afrontarlo con una mirada positiva, viéndolo como nuestro medio fundamental de vida y como algo que nos hace sentir ‘útiles’ en la sociedad.

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Reorganízate: aprovecha los primeros días para organizar tu trabajo. Planifica las tareas de las próximas semanas y no sobrecargues los primeros días. En mi caso, Ángela y Martín me han regalado una agenda que me está viniendo muy bien para llevar a cabo esta organización.

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Rutina no es monotonía. Septiembre es una época perfecta para comenzar nuevos proyectos, así como para continuar con ciertas actividades que hacíamos en vacaciones. Conchi y yo, por ejemplo, nos apuntamos a clases de baile, ¡y no vamos a dejar de ir por haber empezado a trabajar! Es una actividad que nos encanta, nos lo pasamos estupendamente y estoy seguro de que me servirá de motivación extra en mi vuelta al trabajo.

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Dejemos de pensar en las vacaciones. Sí, estuvieron muy bien, fuimos muy felices, pero ya se acabaron. Debemos mantener la mirada al frente y pensar en nuestras próximas metas y objetivos.

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Estoy seguro de que, siguiendo estas claves, y con la ayuda de mis chicos y Conchi, ¡conseguiré superarlo! Y si no, ¡siempre me quedará el fin de semana! Que por cierto, ya está a la vuelta de la esquina. ¡Ánimo, amigos!

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