Un cumpleaños… ¡Inolvidable!

Llevaba, exactamente, 364 días esperando ese momento. Pero es que lo tengo comprobado, ¡siempre tiene que pasar algo el día de mi cumpleaños!

Habíamos acabado de comer. Todos los años Conchi prepara una de sus maravillosas tartas de cumpleaños: de chocolate, bizcocho y merengue. ¡Comprenderás que yo estaba loco por hincarle el diente…!

Total, que sacó el pastel y todos entonaron el “cumpleaños feliz”. ¡Me encanta ese momento! Soplé las velas con fuerza y Conchi se llevó la tarta a la cocina para cortarla en trozos. Nachete siempre quiere soplar las velas de todos, así que su madre le puso su trozo de pastel con una vela para él solito. ¡Ay! En qué mal momento se le ocurrió hacerlo…

Empezando por el pequeño, comenzó a repartir los trozos hasta que llegó a la mesa, donde ni Martín ni yo podíamos esperar más.

  • Mamá, ¡qué calor hace! Apaga el fuego, que está puesto el aire acondicionado.

Gritó Nacho mientras cortábamos lo que quedaba de pastel.

  • Oye, ¿no huele a quemado?

 

Miré hacia la puerta, ¡y efectivamente! Justo al lado de donde estaba jugando Nacho, la alfombra había empezado a arder. Siempre dicen que en estas situaciones lo más importante es mantener la calma, y no sé exactamente cómo… ¡pero así lo hice!

Primero corrí hacía él para apartarlo del fuego, y les dije a los demás que salieran rápido de casa. La regla número 1 siempre es ponerse a salvo. Después fui hacia la cocina a coger el extintor de emergencias que tenemos desde hace años (menos mal que Conchi es la persona más precavida que conozco, y siempre ha insistido en tener uno).

Apagué el fuego sin demasiado problema (la llama aún no era muy grande). Los chicos y Conchi seguían fuera muy preocupados, ¡pero cuando me vieron salir con la alfombra a cuestas se dieron cuenta de que ya había pasado todo!

Como ves, tener un extintor en casa fue crucial. Es cierto que, si formas parte de una comunidad de vecinos, encontrarás uno en algún punto estratégico de la escalera o en el rellano. Pero si vives en un chalet, por ejemplo, siempre será interesante contar con uno propio. El nuestro es de tipo ‘ABC’; esto quiere decir que sirve para fuegos sólidos (clase A), líquidos combustibles (clase B) y fuegos electrificados (clase C). Es el más adecuado para tener en casa ya que, como veis, sirve para casi cualquier tipo de fuego. Lo recomendable es colocarlo en una zona cercana a las estancias con más ‘peligro de incendio’, como el garaje o la cocina (nosotros lo tenemos en esta última). ¡Ah! Y si tu vivienda tiene varias alturas, conviene que cuentes con uno en cada nivel. ¿El tamaño? El nuestro es de 6 kg. (el más habitual para hogares).

Espero que mi ‘cumpleaños accidentado’, al menos, te sirva como ejemplo. Cuando se trata de fuego, aunque sea el de una simple vela, hay que llevar un cuidado tremendo. ¡Y menos mal que nosotros estamos bien protegidos! Nuestro Seguro de Protección Hogar Plus de Meridiano nos cubre todos estos imprevistos, que muy fácilmente pueden acabar en tragedia. ¡El próximo año apago las velas con un traje ignífugo!

Yo, en mi próximo cumpleaños.
Imagen de directindustry.es.
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